Extraño tus besos impregnados de amor en mi vientre, los
dibujos psicodélicos de tus dedos en mi espalda ardiente, tu aliento en mi nuca
en la mañana, las sábanas desordenadas en la cama.
Extraño la inmensidad de nuestra locura enunciada en un solo
grito, tu mirada decorosa presentándose como hito, tu caminar inciertamente
seguro en donde habito.
También extraño tu débil inocencia, tu dejadez extrema teñida
de incontinencia, tu dulzura inmaculadamente amena, tu alma desmesurada y tu
dilema.
Extraño tu paz y tu guerra, tu sensibilidad mojando la
tierra, el temblor que sacudían tus piernas al hacerme tuya y mi esencia que desde
mis entrañas aúlla.
Extraño tu libertad exagerada, tu psiquis atormentada junto a tus
lastimaduras proyectadas; tu niñez debilitada y tu hombría predestinada…
Extraño, extraño tanto sentirme tu amada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario