Mientras un señor a base esfuerzo, cemento y pala empareja el techo de su humilde casa en zona sur; una pareja pre-adolescente de zona norte no deja de besarse indomablemente.
Mientras una embarazada rompe bolsa en plena reunión familiar de domingo y todos sus familiares desesperan; un padre se ve obligado a ingresar a su madre a un geriátrico debido al alzhéimer que padece.
Mientras un veinteañero despierta con una resaca terrible y una sonrisa que asoma en la comisura derecha de su boca; un niño hace malabares en plena Av. 9 de julio.
Mientras un piloto acelera haciendo las maniobras pertinentes para despegar su Boeing 737 en la corta pista de aterrizaje de Aeroparque; un automovilista pisa el freno desesperadamente con el objetivo de evitar la multa y el posible choque de la Autopista 25 de Mayo.
Mientras un niño, a base de picardía, aprovecha el descuido y roba un caramelo al kiosquero; un amigo abraza a otro y pronuncia “acá estoy, quédate tranquilo, ya va a pasar”.
Mientras un hombre llora cuando escucha que a su mujer le quedan pocos meses de vida, una pareja pronuncia felizmente "si quiero" frente al juez.
Mientras una mujer llora entristecidamente la pérdida de un amor absolutamente loco; el telón del teatro se abre y el cómico hace reír a carcajadas limpias a la señora considerablemente maquillada de la primera fila.
Así y asá, tan o no tan extremista, es la vida. Un sinfín de distintas situaciones sostenidas por diferentes escenarios e incomparables historias de vida.
Sea cual sea la tuya, la mía, la nuestra, la de ustedes: NO LA JUZGUES, VIVILA COMO ES, CON LO QUE ES, CON LO QUE TIENE Y CON LO QUE NO TIENE TAMBIEN.
VALORA Y POR SOBRETODO RESPIRA, SENTÍ, VIVÍ, REÍ HASTA QUE TE DUELA LA PANZA Y LLORA HASTA QUE HAYAS EMPAPADO TODOS LOS HOMBROS EN LOS QUE PUEDAS APOYARTE.