martes, 10 de julio de 2012

Ser mujer




Nacer mujer es un desafío hermoso porque sabes, desde el primer momento, que tenes la posibilidad de traer más vida al mundo. Empatizas con la mas pequeña hormiga cuando carga esa enorme hoja sobre su lomo, te retorces de dolor cuando ves un niño con hambre, te enterneces con una simple palabra susurrada en tu oído, te transportas a un lugar único con un suave beso y sentís, sentís que, cuando estas en los brazos de alguien a quien amas, estas en tu hogar.

Es verdad, a veces creemos que podemos con todo, que tenemos mil manos para llevar nuestros recuerdos en una valija, nuestras experiencias en la cartera, nuestras carencias en el neceser y nuestros anhelos en la típica bolsita de cartón, pero nos enorgullecemos de buscar, incansablemente, ciento de veces, hasta encontrar “eso”que tanto necesitamos. No nos damos por vencidas fácilmente porque creemos que, cuando se busca con amor y esperanza, nada nos detiene.

Ser mujer es mucho más que cocinar una rica comida, lavar ropa embarrada, planchar camisas a media noche, cuidar a tu familia, escuchar a tus amigos , abrazar a tus hijos, embellecerse a base de miles de cremas, soportar cambios de humor a base de hormonas incontrolables, trabajar arduamente hasta que no puedas más. Ser mujer también es decir: “No puedo. ¿Me ayudas?”, “No lo sé, ¿Me enseñas?”, “Abrazame”, “Te extraño”, “Te necesito”, “Te Quiero”, “Te amo” sin que se te quiebre la voz y el orgullo en pedacitos…

Ser mujer es sinónimo de vivir enamorada de la vida y de una misma porque somos como un pequeño, suave, esponjoso y dulce pastel espolvoreado de virtudes y defectos.

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